
La verdad es que no ha sido muy difícil encontrar trabajo. En Sydney no se notan los efectos de la crisis para nada. Después de una entrevista telefónica de la cual solo pude entender como la chica se despedía. Decidí ir, currículum en mano, puerta por puerta.
No tuve que buscar mucho, al segundo currículum que tiraba ya me ofrecían una entrevista para trabajar en un restaurante español como camarero. Pero lo que yo pensaba que era una entrevista, se resumió en que me iban a pagar menos del salario mínimo en Australia (15$ la hora) y que si me parecía bien empezaba ya. A pesar de resignarme a trabajar en negro, hay que decir que gano casi el doble que cuando trabajaba en España. Aún así, lo que gano aquí no me llega ni para pagar el alquiler de mi habitación. Por eso, ya estoy pensando en pluriemplearme, o en encontrar un trabajo legal. Aunque eso ya está más difícil, sin experiencia, estudiante y sin inglés nativo, eres blanco fácil para ser explotado.
El restaurante se llama Casa Asturiana, y aunque pueda parecer raro, el dueño es un francés con un limitado nivel de inglés y escasa pronunciación que se dedica a mangonear todo el tiempo sobre como se hacen las cosas. La mayoría de camareros son españoles y ya me han dicho que solo haga caso al jefe cuando esté delante, porque sus órdenes sobre como hacer sangría o mojitos dejan bastante que desear. Y ya me han advertido que son muy dados a broncas, aunque en mi primer día no he tenido el placer. La comida es otro punto flaco del restaurante, ya que a pesar del bajo salario te dan algo de comer gratis, pero la comida se queda lejos de ser española.
En fin, estoy contento de haber encontrado trabajo, pero ahora solo pienso en que me va a complicar la vida social y el viajar esta Semana Santa.
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